Proporcione a sus aves el mejor comienzo

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​​La productividad de las aves se determina en la primera semana​

Los pollos de engorde necesitan un clima específico dentro de la nave. Es realmente importante que la temperatura, humedad y velocidad del aire estén correctamente equilibradas para proporcionarles a las aves el mejor comienzo, algo que de hecho se establece antes de meter los pollos de engorde.

Resumen general

Los pollos de un día no pueden regular su temperatura corporal. Tardan entre 10 y 14 días en desarrollar esta capacidad. Son especialmente sensibles a la temperatura ambiente durante los primeros 4-5 días. Si la temperatura en torno al ave no es óptima, la temperatura corporal del ave tampoco lo será. La temperatura corporal de un pollo de un día debería estar en torno a los 40-41 oC. Si el ave se enfría, utilizará la energía que obtiene del pienso que ingiere y la del saco vitelino para producir calor. El saco vitelino se encarga de desarrollar los órganos y el sistema inmunológico del ave y la energía procedente del pienso se encarga de que gane peso. Si el saco vitelino y el pienso se emplean para producir calor, el ave no se desarrollará como debería y el aumento de peso será inferior al óptimo. Si la temperatura corporal del ave es demasiado elevada, tratará de librarse del calor. Si no lo logra, tratará de reducir el calor que él mismo genera. La única forma de lograrlo es dejando de ingerir pienso. Esto hará que el aumento de peso sea bajo.​

Antes de la cría

No solo se debe corregir la temperatura del aire para que las aves tengan un comienzo óptimo. Todo aquello con lo que el ave esté en contacto debe estar a la temperatura adecuada. Específicamente, el suelo y las camas. El ave está constantemente en contacto con la cama y con el suelo. Si el ave se tiende sobre una cama fría o cerca del suelo frío, perderá calor corporal en la cama o en el suelo. La temperatura de las camas debe ser al menos de 32 oC durante la cría. Si se emplea una capa delgada de cama, el suelo debe estar al menos a 30 °C. Incluso si la capa de cama es gruesa, sigue siendo importante que el suelo no esté demasiado frío. Si el suelo está frío y la cama caliente, se genera condensación y la cama se humedece y se moja.

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Se debe calentar el suelo antes de que se distribuyan las camas. La cama posee un efecto aislante que hace que sea muy difícil calentar el suelo. Por ello, se debe calentar la nave a la temperatura que se desee alcanzar el día 0 con un mínimo de 48 horas antes de la cría. Las camas se distribuyen lo más próximo posible a la fecha de cría.​

​Puesta en marcha y estrategia climática

La temperatura adecuada para la nave en el momento de la cría depende principalmente del tamaño y peso de las aves. Al contrario que las aves más grandes, las pequeñas cuentan con una superficie grande en comparación con su peso. Además, las aves más pequeñas comen algo menos y pueden tener problemas para encontrar el pienso. Es importante considerar estos factores cuando se ajuste la temperatura. La temperatura durante la cría no solo afecta a la temperatura corporal y al desarrollo del ave, sino también a:​

 

  • La búsqueda de pienso y agua
  • La distribución uniforme por la nave  

 

Salvo que las aves busquen pienso y agua de forma inmediata, su productividad y salud se verán afectadas durante el periodo del lote. Para que las camas sean un buen punto de partida, es importante que las aves se distribuyan de forma uniforme por la nave. Se puede conseguir que la distribución sea más equitativa con una temperatura e iluminación uniforme y adecuada en la nave.

 

Temperatura adecuada

No se pueden establecer directrices para obtener una temperatura general adecuada. La temperatura adecuada depende del tamaño del ave, de su consumo de pienso y de otras influencias externas. No obstante, se puede emplear esta tabla para realizar ajustes básicos:​

​​​​Edad Peso
​Temperatura
Peso​
​Temperatura
Peso​
​​Temperatura
0​​40​34,5​40​34,5​40​34,5
​1​50​34​45​34,5​55​33,0
2​​60​34​50​34​70​33,5
​3​​80​33​6034​100​33,0
​4​​110​33​75​33​130​31,5
​5​130​32​90​33​170​30,0
6​​150​31​105​33​200​28,5
​7​175​30​130​32​230​27,0

​Interpretación del comportamiento de las aves​

Aunque se adhiera a la estrategia climática de las aves de reproducción y mantenga la temperatura de la nave a 34 °C, las aves siguen siendo el principal indicador para saber si la temperatura es la adecuada. Le recomendamos que utilice un termómetro de oído (con medición por infrarrojos) para comprobar la temperatura de las aves en varias zonas de la nave. El termómetro de oído debe indicar entre 39,5-40,0 oC en la cloaca. No olvide que el comportamiento del ave será un indicador clave para saber si la temperatura de la nave es la adecuada. Tras la cría, las aves deberían distribuirse de forma uniforme en torno a los lugares con pienso y agua. Deben mostrarse activas y buscar el pienso y el agua cuanto antes. ¡Escuche a las aves! Deberían piar emitiendo un sonido suave y corto. Unas horas después de meter las aves en las camas, las aves deberían distribuirse más por la nave. Cuando las aves estén descansando o durmiendo, deberían encontrarse en pequeños grupos de entre 5 y 10 aves. Es preferible que cada ave se tienda con el cuello estirado, pero sin rigidez, con las alas recogidas y las patas plegadas debajo.


 

La temperatura de la nave es demasiado alta

Si la temperatura de la nave es demasiado alta, las aves reaccionarán del siguiente modo:

  • Las aves se tenderán en solitario y resollarán
  • Las aves buscarán zonas más frías
  • Desplegarán ligeramente las alas y estirarán una pata hacia un lado
  • Comerán menos y beberán más
     

La temperatura de la nave es demasiado baja

Si la temperatura a la que las aves están expuestas no es suficiente:

  • se aglomerarán en grandes grupos
  • no estarán activas ya que gastarán su energía en producir calor
  • se "recogerán", es decir, pegarán la cabeza al cuerpo para no exponerse al frío.
  • piarán muy fuerte

Debido a la variabilidad de las aves, es normal que un máximo del 10 % de las aves muestre signos de exceso de temperatura, pero en ningún caso deben estar demasiado frías.


A menudo solo son necesarios pequeños cambios para mejorar la distribución de las aves en la nave. Un ligero cambio de temperatura de 0,5 °C suele ser suficiente.

 


 

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